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martes, 20 de mayo de 2014

LA VUELTA A LA VIDA

El lunes te agarró la muerte, Paula. Vino y te señaló, pero se encontró frente a frente con tu madre y tu abuela y por primera vez retrocedió. No está derrotada y todavía ronda, rezongando con su revuelo de harapos sombríos y rumor de huesos. Te fuiste para el otro lado por algunos minutos y en verdad nadie se explica cómo ni por qué estás de vuelta.

Nunca te habíamos visto tan mal, ardías de fiebre, un ronroneo aterrador te salía del pecho, se te asomaba el blanco de los ojos a través de los párpados entrecerrados, de pronto la tensión te bajó casi a cero y comenzaron a sonar las alarmas de los monitores y la sala se llenó de gente, todos tan afanados en torno a ti, que se olvidaron de nosotras, y así es como estuvimos presentes cuando se te escapaba el alma del cuerpo, mientras te inyectaban drogas, te soplaban oxígeno y trataban de poner de nuevo en marcha tu corazón agotado.


martes, 29 de abril de 2014

ROMANCE SONÁMBULO


Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar
y el caballo en la montaña.
Con la sombra en la cintura
ella sueña en su baranda,
verde carne, pelo verde,
con los ojos de fría plata.
Verde que te quiero verde.
Bajo la luna gitana,
y ella no puede mirarlas.
verde que te quiero verde.
Grandes estrellas de escarcha,
vienen con el pez de sombra
que abre el camino del alba.
                                           Federico García Lorca


martes, 22 de abril de 2014

POEMA DE MIO CID





En Valencia con los suyos vivía el Campeador;
con él estaban sus yernos los Infantes de Carrión.
Un día que el Cid dormía en su escaño, sin temor,
un mal sobresaltó entonces, sabed, les aconteció:
Escaposé de una jaula, saliendo afuera, un león.
Los que estaban en la corte sintieron un gran temor;
recogiéronse sus mantos los del buen campeador,
y rodean el escaño en guarda de su señor.
Allí Fernando Gonzalez, un Infante de Carrión,
ni en las salas ni en la torre ningún refugio encontró;
metióse bajo el escaño, tan grande fue su pavor.
Diego González, y otro, por la puerta salió
diciendo con grandes gritos:-!Ay, que no veré Carrión¡