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martes, 15 de mayo de 2012

PALMERA

Anda, columna; ten un desenlace
de surtidor. Principia por espuela.
pon a la luna un tirabuzón. Hace
el camello más alto de canela.
Resuelta en claustro viento esbelto pace,
oasis de beldad a toda vela
con gargantillas de oro en la garganta
fundada en ti se iza la sierpe, y canta.


Miguel Hernández




martes, 8 de mayo de 2012

El texto recoge la idea de Europa que tenía Napoleón Bonaparte, tal y como la expresó en 1816 tras su derrota definitiva.



Una de las ideas que más me preocupan había sido la reunión, la concentración de los mismos pueblos geográficos que las revoluciones y la política han disuelto y dividido; de manera que contándose en Europa más de treinta millones de franceses, quince de españoles, quince de italianos y treinta de alemanes, hubiera querido hacer de cada uno de estos pueblos un solo cuerpo de nación (…).


(…) En tal estado de cosas podía haber más probabilidades de conseguir en todas partes la unidad de códigos, de principios, opiniones, sentimientos, ideas e intereses. Acaso entonces, con el apoyo de las luces universalmente extendidas, hubiera sido permitido soñar la gran familia europea (…).


Nadie podría negar que si, al entrar en España, Austria, en vez de declararme la guerra, me hubiese dejado cuatro meses de estancia en España, todo hubiese terminado allí y en tres o cuatro años se habría visto una paz profunda, una prosperidad brillante, y una nación compacta (…).

Como quiera que sea, esta reunión (la de Europa) se hará tarde o temprano (…) el impulso está ya dado, y no creo que después de mi caída y la aparición de mi sistema pueda haber en Europa otro gran equilibrio que la reunión y la confederación de los grandes pueblos.