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lunes, 10 de noviembre de 2008

ETERNIDAD


El mar se había pintado de atardecer.Sobre arena de historia. Los granos de arena eran trocitos de piedras del tiempo. Todos juntos formaban el lecho por el que iba la vida.Al ver esas arrugas del mismo color que el cielo me pareció que la vida era eterna.No tenía fin.Siempre seguía habiendo agua. Reflejaba la inmensidad del cielo.El sol acababa de intentar dividir en el horizonte el agua del cielo. Pero, derrotado, se retiró.Quedaron unidos el cielo y la tierra. El sol no los pudo separar. Dios los había unido. Eso era la eternidad.

Había tocado el infinito. No había ni un ruido. Ni música. No escuchaba ni cantos de pájaros ni susurros del viento. El aire no tenía peso ni se movía. Sentí que mi cuerpo era ínfimo y efímero. Y a la misma vez mi alma estaba ahí, infinita y eterna.

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