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miércoles, 30 de enero de 2008

LOS DOS SACOS

Iba por el camino una caravana de gente de todas las clases y edades. Caminaban todos con dos sacos al hombro, en uno de los sacos llevaban dinero y en el otro, tiempo. Los de menor edad, los niños, jovenes, chicos y chicas llevaban el saco del dinero casi vacío y el saco del tiempo lleno. La gente de mediana edad llevaban los sacos casi iguales, sin embargo, los más viejos y ancianos llevaban el saco del tiempo casi vacío y el del dinero lleno.
Un día, uno de los caminantes, que tenía fama de persona justa y sabia, le preguntó a un joven que caminaba a su lado.
¿Qué tal? ¿Como llevas tu andadura?
Regular, contestó, mi saquito de dinero está vacío, voy a ver si consigo echarle algo de dinero, por lo menos para no caminar tan agobiado.
Ya veo, le replico el sabio, que tu saco del tiempo está lleno. Usa bien de ese saco y tendrás oportunidad para llenar un poco el otro saco, pero ten en cuenta una cosa, el dinero que se tiene es el de la libertad y el dinero que se ambiciona es el de la servidumbre.
Se despidieron afectuosamente y se quedó rezagado el sabio para preguntarle a otro caminante de mediana edad.
¿Como le va en el camino?.
Bien, le contestó.
Observo muy igualados tus sacos.
No me falta dinero para vivir y no me sobra excesivamente tiempo para ir perdiendolo, le contesto.
Le agradó al sabio aquella respuesta y mientras reflexionaba por el camino, se aproximó a un anciano que iba bastante cansado y le dijo.
Amigo, esto no hay quien lo resista, estoy cansadísimo. ¿Y a ti como te va?
Bien, lo llevo lo mejor que puedo, le respondió al sabio, pero lo que observo, amigo mio, es que llevas el saco del tiempo casi vacío y el saco del dinero lleno a tope.
Es cierto, le contestó. El saco del tiempo lo llevo casi vacío porque he gastado mucho tiempo en los muchos años que tengo y el otro saco lo llevo lleno porque he ido añadiendo dinero a lo largo del camino, ya sabes negocios, réditos, rentas ...
No te enfadarás si te doy un buen consejo, le dijo el sabio.
No ¡Adelante! a estas alturas de mi vida no me espanto de nada.
Entonces el sabio, recordando una vieja pregunta que se le hizo a un célebre filósofo de la antigüedad, le dijo.
¿ Puede haber cosa más absurda que amontonar mayor número de provisiones a medida que se acorta el camino?

1 comentario:

maricarmenmotril dijo...

María he visto el blogs,está muy bien y veo que practicas, yo no.Lo que dices del trabajo de Manolo a mi me pasa igual no he conseguido abrirlo.